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Hacer un ECG, una ECO o detectar el VIH con tu smartphone 📱

Estrenamos el Blog de la XXXV Edición del Congreso Nacional de estudiantes de Medicina con una mirada a algo que parece el futuro, o como bien diría un profesor de nuestra facultad, el siglo XXII. Todos llevamos un smartphone encima y muy probablemente estés leyendo esto desde uno, y no es de extrañar, pues la famosa generación de los millennials prácticamente hemos crecido con ellos.


Aunque fue Apple, con el lanzamiento de su iPhone en 2009, quien llevó los smartphones al mercado masivo, estos dispositivos existen desde 1993. El “Simon”, de la marca IBM, fue el primer intento de la industria de crear un teléfono “con algo más”, y para ser el primero no estaba nada mal, contaba con calendario, calculadora, bloc de notas, correo electrónico, juegos e incluso fax, de hecho, ¡hasta era táctil! Sin embargo, la vida avanza muy rápido y desde 1993 estos aparatos han cambiado mucho, tanto que han revolucionado el mundo porque... ¿Qué no hacemos con un smartphone? Hoy en día son como una extremidad más, nos sirven para ligar, para relacionarnos, para informarnos, para llegar a cualquier sitio, trabajar, pagar, etc. Su abanico de posibilidades es inmenso y, cómo no, en la medicina también tiene las suyas. Chavales, lo que viene a continuación, aunque lo parezca, no es del siglo XXII, es el presente, tan presente como que ya podéis comprar alguno de estos accesorios en Amazon:


La función de tu corazón desde el smartphone


Según estadísticas de la OMS, en 2012 las enfermedades cardiovasculares causaron tres de cada diez muertes, aproximadamente unos 17,5 millones. Muchas de ellas podrían haberse evitado mediante un diagnóstico precoz, pero por desgracia los equipos de diagnóstico cardiovascular suelen ser de uso complejo y su coste queda fuera del alcance de la mayoría de la población. No obstante, los dispositivos que os vamos a presentar a continuación pueden cambiar este panorama de una manera espectacular.


CardioSense es una tecnología del equipo de Ramón Pallàs de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) que se presentó en el GSMA Mobile World Congress. Se trata de la patente de un electrocardiógrafo fácil de usar y asequible, que proporciona un prediagnóstico cardiovascular en menos de un minuto. Se trata del primer sistema que detecta la actividad eléctrica (electrocardiograma) y mecánica (la onda de pulso arterial) del corazón. Funciona a partir del contacto de las manos o los pies con unos sensores metálicos que se pueden colocar en fundas de teléfono móvil, tabletas, correas de reloj, volantes, manillares, básculas de farmacias o cualquier otro dispositivo con tecnología inalámbrica que se pueda tocar a la vez con dos extremidades.



Actualmente, ya hay en el mercado pequeños electrocardiógrafos que permiten obtener electrocardiogramas a partir de las manos, pudiéndose usar cómodamente en casa, desde donde se transmite la señal a un centro de control. De hecho, podéis encontrar algunos modelos en Amazon, distribuidos por la marca AliveCor, con un precio de unos 139€. Estos aparatos permiten la monitorización postoperatoria de pacientes y el seguimiento periódico de personas que tienen un elevado riesgo de sufrir un accidente cardiovascular. El método patentado por la UPC, a diferencia de los dispositivos ya existentes, es el primero que, además de obtener la señal eléctrica, proporciona información sobre la función mecánica del corazón y las principales arterias a través de la onda de pulso arterial. Así pues, complementa a los actuales electrocardiógrafos sin añadir complejidad técnica ni de uso. Además, CardioSense tiene otras ventajas, como por ejemplo, que puede utilizarse sin personal auxiliar, sin aplicar ningún gel o crema y sin contactos con el tórax o cualquier otra parte del cuerpo que no sean las manos o los pies. Además, el diagnóstico que se obtiene se puede comunicar a los especialistas médicos desde cualquier lugar con cobertura de telefonía móvil. Actualmente, se está preparando una validación preclínica con diversos colectivos que incluirán pacientes con riesgo cardiovascular elevado.


Una ECO en cualquier lugar


Lo llaman "el ecógrafo inteligente", pero no deja de ser una sonda de ultrasonidos que se puede conectar a mi smartphone. Es exactamente igual que un ecógrafo normal, pero en lugar del ecógrafo, la pantalla es la del dispositivo que conectemos. Es ya una realidad en Estados Unidos, pero en Europa todavía no se ha implantado y no se comercializa. Se llama Lumify y es de la marca Philips. Con tan solo enchufar la sonda en un smartphone Android y tener descargada la APP, permite obtener excelentes imágenes de ultrasonido 2D y doppler color que se pueden enviar fácilmente a un colega para su interpretación o a cualquier sitio que sea necesario. Otra novedad es el modelo de negocio. El sistema de Lumify, aprobado ya por la FDA americana, funciona en EEUU mediante una suscripción con una cuota mensual para mantener activa la App. Segun los responsables de la compañía este sistema tiene la ventaja de evitar el pago de un importe elevado para hacerse con el equipo. Sin embargo, una cuota mensual de 199$ acaba suponiendo un desembolso importante. Próximamente aparecerán nuevas versiones para iPhone y Windows Phone y nuevas funcionalidades. Imaginaros la utilidad de este dispositivo en lugares como el medio rural, en los que por motivos logísticos o económicos no se puede disponer de un ecógrafo en la gran mayoría de los casos.


Diagnosticar VIH y Sífilis con tu teléfono móvil

Y para finalizar, el más sorprendente: un dispositivo inventado por ingenieros de la Universidad de Columbia que convierte tu smartphone en un laboratorio que puede analizar la sangre humana para identificar el VIH o las bacterias que causan la sífilis. El dispositivo se conecta a la toma de auriculares y una App instalada en el teléfono lee los resultados. Este aparato contiene diminutos canales delgados como el cabello humano y una bomba, que funciona con un botón mecánico y extrae sangre mediante un pequeño pinchazo en el dedo. Una vez que la sangre está dentro del dispositivo tiene lugar un ELISA en toda regla. Solo tarda 15 minutos y los resultados de la prueba pueden ser leídos por cualquier persona. El dispositivo debería costar alrededor de 34$, siendo el coste de cada prueba unos 1.44$, bastante barato si consideramos que el equipo normalmente necesario para realizar una prueba de ELISA cuesta 18.000$ o más, y las pruebas en sí entorno a 8.50$. Este modelo se ha examinado en tres clínicas de Rwanda, con un total de 96 pacientes, obteniendo unos resultados de sensibilidad del 92-100% y especificidad del 79-100%. Además, el 97% de los pacientes preferían este método frente a los convencionales por su sencillez y comodidad. Si tenéis más curiosidad podéis consultar el informe detallado que se publicó el 4 de febrero de 2015 en la revista Science Translational Medicine.



Y mucho más por venir...


Solo son algunos ejemplos, hay muchos más productos y prototipos en el mercado. No obstante, cautela, porque todos estos elementos se deben validar de forma seria y precisa, y no debemos permitir que el marketing maravilloso de las grandes compañías nos ciegue. Sea como sea, chavales, YA estamos en el siglo XXII.


Por si acaso, declaro que ni el autor de este post ni el CNEM tienen relación alguna con las casas comerciales o propietarios de las patentes de estos productos. No obstante, sí declaramos tener mucha curiosidad, y bastante sana, o al menos eso creémos.


Dedicamos este post, como no, al profesor Vicente Gil

#Tecnología #Gadgets #Smartphone #Medicina #Inventos #Siglo22

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