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Homeopatía, ¿Qué dice la Ciencia?

April 30, 2017

La organización de la XXXV Edición Nacional y XIII Internacional del Congreso Nacional de Estudiantes de Medicina, me ha ofrecido la oportunidad de escribir una entrada para su blog que resuma los estudios con mayor evidencia contra la eficacia de la homeopatía. 

 

Soy farmacéutico del colectivo FarmaCiencia y llevo trabajando con medicamentos casi 30 años: en la universidad aprendiendo, en la industria farmacéutica que los crea y comercializa y en la oficina de farmacia donde se ponen a disposición del paciente con las máximas garantías. Y en todo este tiempo he aprendido que tienen que ser los medicamentos los que demuestren su eficacia y seguridad con estudios de calidad y no al contrario.

 

Y aquí aparece la homeopatía. Con “leyes” formuladas por un médico llamado Hahnemann en el siglo XVIII, sobrevive impasible en pleno siglo de la tecnología y la ciencia, amparada por muchos profesionales sanitarios. Primero diseñan su fantasía y luego pretenden que la ciencia la justifique sin lograrlo. Y precisamente de eso escribiré más adelante.

 

Muchos de vosotros ejerceréis la profesión médica en su vertiente clínica y os formarán para tener los criterios necesarios para saber cómo funciona un medicamento. Veréis que para demostrarlo son necesarios muchos estudios en sus diferentes fases, complejos, caros y que requieren mucho tiempo, tecnología y metodología avanzadas. Además, estos datos cambiarán y la investigación modificará las características de uso de estos medicamentos, llegando en muchos casos a ser retirados por aparecer efectos adversos, ser superados por otros más modernos o dejar de ser útiles. Se calcula que más de 1.000 millones de personas han tomado piroxicam, un antiinflamatorio relegado ahora al uso hospitalario. Tras verse que su relación riesgo/beneficio era muy desfavorable, sufrió importantísimas restricciones para su prescripción, además de surgir otros de su familia sin estos riesgos. Esto no sucede con la homeopatía.

 

Pues bien, vamos a analizar algunos estudios que los homeópatas utilizan para justificar su desatino. Para empezar, hay que decir que presumen de tener millones de “medicamentos” aunque estudios publicados y de calidad, solo unos pocos. Y esos pocos solo sirven para confirmar que la homeopatía no tiene efecto superior al del placebo o bien que esos estudios no demuestran nada a su favor.

 

El mercado de la Homeopatía

 

Primero os presentaré unas páginas “comerciales” para que sepáis qué productos homeopáticos podemos encontrar y recomiendan sus seguidores:

 

Helios es el “gran almacén”. Podéis encontrar desde clásicos como el “Natrium muriaticum” (le llaman así los homeópatas a la sal común), hasta Muro de Berlín (“Murus Berlinensis” porque en latín cura mejor) que por algo más de 6€ propone aliviar la angustia del que lo toma. También tenemos Iberhome que, con su gama de “gemas y colores” ofrece unas “líneas de color…para diagnóstico energético”.

 

Puesto que ya tenemos una visión de lo que los homeópatas utilizan para su supuesta terapéutica, vayamos a la forma en que lo usan.

 

Las diluciones

 

Ningún tratado de homeopatía deja claro cuándo utilizar una dilución u otra; solo existe el principio que indica que “cuanto más diluido, más potente es”. Pero no podremos saber cuándo recomendar diluciones 5CH o 200CH (CH = Centesimal Hahnemanniana). En la prescripción de medicamentos verdaderos se tienen en cuenta criterios derivados de ensayos clínicos, datos del laboratorio fabricante, guías terapéuticas, consensos internacionales, etc. Sin embargo, en la homeopatía es el “terapeuta” el que decide la dosis según su criterio personal.

 

Si queréis ver cómo se diluyen estos preparados este vídeo es ilustrativo. Solo informaros que, cuando los farmacéuticos preparamos medicamentos reales o fórmulas acordes a vuestras prescripciones, utilizamos unidades de medida validadas: mililitros, gramos, moles,… y diluciones siempre conocidas y tituladas. Así en vuestro ejercicio sabréis lo que el paciente está realmente tomando. En la homeopatía se usan medidas tan determinadas como “partes”, “gotas”, “tinturas madre”… de cuya manipulación será imposible saber la dosis final, y menos si luego la diluimos por debajo del número de Avogadro, pero este aspecto no es muy importante para ellos.

 

 

La “potenciación”

 

Si las diluciones no merecen mucho criterio, sí el hecho de que al diluir hay que golpear “más de 100 veces contra el lomo de un libro”; mejor si es una Biblia (Hahnemann era católico) y forrada en cuero de caballo (era el método de transporte de este médico y creía que al cabalgar sus medicinas se “potenciaban”). Al final del anterior vídeo puede verse.

 

 

Y si, vamos con los estudios...

 

Oiréis a los homeópatas decir que hay muchos estudios “científicos” publicados sobre homeopatía. Sin entrar en su calidad, podemos hacer un juego con su número. Mi amigo y escéptico de pro, Fernando Frías, dice que si ponemos homeopatía (homeopathy) en el buscador PubMed arroja mas de 5.400 estudios. Buena cifra. Pero si ponemos magia (magic) tendremos que ¡¡hay más de 10.700!! Con este criterio la magia se muestra el doble de eficaz que la homeopatía.

Pero no seamos suspicaces ni pensemos que la magia es una buena herramienta terapéutica por tener más estudios. Vamos a analizar algunos de los estudios más “concluyentes” de la homeopatía respecto a sus resultados.

 

Empezamos por el médico Prof. Edzard Ernst. Fue profesor de medicina alternativa en universidades que la impartían y acabó reconociendo su error y el de muchos de sus colegas. En una entrada reciente de su blog refiere como los 3 “mejores estudios” para los homeópatas no arrojan ninguna evidencia sobre su eficacia.

 

Y vamos a analizar en detalle uno que un laboratorio utiliza para “defender” su producto estrella: el extracto de hígado y corazón de pato de Berbería, registrado como Oscillococcinum y diluido en 200CH, es decir, una parte de vísceras cada 10^400 partes de agua (un 1 seguido de cuatrocientos 0). Esta disolución es tan alta que el producto final difícilmente contiene una única molécula de los órganos originales (solo existen 10^80 moléculas en el universo observable) y, a pesar de todo, se indica como tratamiento y prevención de los procesos gripales. Podéis ver el estudio aquí. Citemos los criterios que debe reunir un estudio de calidad y que no tiene éste:

 

  1. La intervención. Los estudios “observacionales” tienen un gran sesgo como explica el experto y farmacéutico de atención primaria Carlos Oropesa en su Blog. Éste no es un estudio de intervención.

  2. El criterio doble-ciego/placebo. El médico elige al paciente según sus criterios. Ningún estudio que siga este principio se considera de calidad.

  3. El número de pacientes. Este estudio relata 459 pacientes (la “n” famosa) tratados en ¡¡9 años!! y diferentes periodos. Cualquier estadístico quitaría valor a los resultados ofrecidos.

  4. El “factor de impacto” de la revista que la publica. En este caso y como casi todas las del sector es CERO. Ninguno. No encontraréis estudios de homeopatía válidos en revistas de impacto y, si lo son, es para confirmar su inutilidad

 

Y la conclusión expresa claramente que:

 

“These results suggest that homeopathic medicine may have a positive effect in preventing RTIs. However, randomized studies are needed before any firm conclusion can be reached.”

 

De analizar muchos estudios para que los sanitarios tomen decisiones y hacerlo de forma correcta se han encargado organismos tan importantes como los que cito:

 

Sistema Nacional de Salud del Reino Unido

Comisión Federal de Comercio de EEUU

Colegio Americano de Toxicología Médica

Sociedad Estadounidense de Química

Consejo de Investigación Biomédica de Australia

Real Colegio Británico de Farmacéuticos

Organización Médica Colegial de España

18 Sociedades médicas españolas

Las tres sociedades científicas farmacéuticas españolas: SEFAC, SEFH y SEFAP

150 científicos españoles

Revisión de The Lancet

 

Y si os citan alguna referencia positiva como el “apoyo” del Gobierno Suizo a su uso, sabed la versión correcta aquí.

 

Los homeópatas solo cuentan con el Organon, libro dogmático de su fundador con más de 200 años en el que nada ha cambiado; ni en su ejercicio tampoco. Este ejemplar de 1854 sigue teniendo el mismo valor que uno del año pasado para el que la ejerce. En la terapéutica moderna, una revista con más de 12 meses posiblemente haya perdido ya casi todo su valor.

 

Pero no penséis que solo los que pensamos que la homeopatía no tiene ninguna explicación de su efecto mágico lo publicitamos; la presidenta de Boiron, el mayor “laboratorio” del mundo fabricante de estos preparados, declaró recientemente que ni ellos mismos saben cómo funciona y la compara con la crema Nutella a la que mucha gente critica pero “a los niños les gusta”. Por último, para los que pensamos que un medicamento es algo mucho más serio (y útil) que la Nutella, solo nos basta saber una cosa. La homeopatía no es un método terapéutico y sí un insulto a la profesión sanitaria y una falta de respeto al paciente.

 

Jesús Fernández Pérez

Farmacéutico Comunitario

Presidente de FarmaCiencia

www.FarmaCiencia.org

info@farmaciencia.org

 

 

 

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